Alrededor de treinta personas en situación de movilidad laboran en el taller de bordado que se realiza en La Catedral, donde tienen un ingreso y el producto se vende también en Estados Unidos, informó Cristina Coronado, de la sociedad misionera San Colombano.
“La parte del emprendimiento, nosotros iniciamos hace siete años con el bordado, este es un programa de trabajo alternativo, más o menos hay como 30 mujeres migrantes bordando, en La Catedral están desde hace mucho tiempo, este es su trabajo”, dijo.
“Van a La Catedral los jueves, bordan, Marisela Coronado los acompaña en ese proceso, es la coordinadora del programa de trabajo, del bordado, pagamos 20 dólares por cada bordado a la mujer migrante, les damos despensa, esto hace que poco a poco puedan irse asentando”, agregó.
Cristina Coronado mencionó que son programas que se les ofrece a la población migrante que radica en esta frontera y es de manera integral. En este programa participan mujeres de diferentes nacionalidades, de Colombia, Venezuela, Ecuador, El Salvador, Guatemala y Honduras.“Se pueden integrar más, estamos en Catedral todos los días de lunes a viernes de 10:00 de la mañana a 4:00 de la tarde, ahí se da la información para integrarse al proyecto, para acudir al servicio médico, el servicio de alimentos”, mencionó Coronado, quien pertenece a una sociedad misionera que tiene presencia en muchas partes del mundo, con una misión en la frontera.
“Nos toca a nosotros atender migrantes, una de las prioridades de los Colombanos y yo estoy coordinando el ministerio para migrantes, tenemos colaboración con la Diócesis, el padre (Eduardo) Hayen nos presta toda el área de abajo para atender a migrantes, una colaboración de iglesia”, destacó. Mencionó que los bordados se comercializan en El Paso, Texas, mediante el apoyo de las comunidades religiosas y hay un equipo de coordinación.











