El año pasado terminó con una reducción en la tasa de fecundidad en el estado, al pasar de 2.21 hijos por madre en el 2020 a 1.70 hijos.Esta tasa de 1.70 hijos está por debajo del ritmo de reemplazo poblacional nacional (2.10), advierte el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), e incluso indica una proyección más baja para este año, de 1.68 hijos.La Tasa Global de Fecundidad (TGF) representa el número promedio de hijos que tendría una mujer al final de su vida reproductiva. Los datos reflejan la tendencia de descenso constante desde el 2020 observada en el estado de Chihuahua.El informe “Así Estamos Juárez 2025”, por su parte, indica que el control de la natalidad y el acceso a la salud han influido en esta reducción de la tasa de fecundidad en el estado.La caída en la tasa de fecundidad en México no responde necesariamente a un menor deseo de tener hijos, sino a condicionantes que incluyen, en primer lugar, las restricciones económicas, advierte aparte un informe del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA, por sus siglas en inglés).Así lo menciona Gabriela, quien después de 10 años de matrimonio ella y su pareja decidieron quedarse con una hija, a la que prefieren darle mejores oportunidades de vida.Ambos son profesionistas y ejercen sus carreras, cuentan con casa propia y vehículos propios. Sin embargo, al decidir tener una hija, ambos acordaron prepararse lo mejor posible para darle una mejor calidad de vida a su pequeña en todos los aspectos.El reporte Estado de la Población Mundial 2025, titulado “La Verdadera Crisis de Fecundidad”, presenta los resultados de una encuesta aplicada a 14 mil adultos (hombres y mujeres) de 14 países, incluido México, que en conjunto suman más del 37 por ciento de los habitantes del planeta.En el caso de México, indica, el 14 por ciento de los encuestados menores de 50 años señaló que preveía tener menos hijos del número que consideraba ideal. En tanto, el 31 por ciento de los de 50 años y más reportó haber tenido menos hijos de los que hubiera deseado.A la pregunta: “En sus circunstancias particulares, ¿qué factores le han llevado o probablemente le lleven a tener menos hijos de los que quería en un principio?”, 35 por ciento indicó restricciones económicas, 23 limitaciones relacionadas con la vivienda, 21 desempleo o precariedad laboral, 21 inquietud por la situación política o social, 16 ausencia de pareja (adecuada) y 14 opciones de cuidado de los hijos insuficientes o de poca calidad.Y el número “ideal” de hijos era ya de por sí bajo. El 37 por ciento de los hombres y el 33 por ciento de las mujeres indicó que dos, y el 12 y el 14 por ciento, respectivamente, que uno.Sólo 10 y 11 por ciento de los encuestados señalaron que cuatro o más, mientras que siete y ocho por ciento señaló que ninguno.Las principales razones señaladas para tener hijos fueron: “para llenarme de alegría de por vida” y “para sentir satisfacción por encauzar el desarrollo de un niño y enseñarlo”, por un lado, “para afianzar el vínculo con mi pareja” y “para darle un hermano al hijo o los hijos que ya tengo”, por el otro.Sin embargo, algunas personas, principalmente mujeres, han descartado ejercer la maternidad y están a gusto y felices con la decisión tomada.“Es que ¡qué responsabilidad tan grande es estar a cargo 100 por ciento de la vida de otra persona! Si lo piensas fríamente, ¡una vida está en tus manos!”, exclama Irma, profesionista que se define a sí misma como una mujer sin el gen de la maternidad.“Desde muy chavilla yo pensaba en casarme después de los 27 años, creía que a esa edad ya habría disfrutado muchas cosas, salidas, viajes, ejercer mi profesión. Incluso obtuve mi casa a los 23 años y me compré mi primer carro de agencia. Me casé hasta los 30 años, y decidí esperar a ver cómo nos acomodábamos como pareja y pues terminó en divorcio”, comparte.“En el inter me embaracé -y no se logró-, pero era más deseo de él, a mí honestamente nunca me hizo ilusión, y a veces siento que soy rara por ello, porque yo sabía de mujeres dispuestas a todo por tener hijos… y yo, simplemente nací sin el gen de la maternidad”, expone.“Creo pues, que no todas las mujeres tenemos el llamado a la maternidad, que muchas lo hacen porque ‘es lo que sigue’, pero no por un deseo o conciencia auténtica”, puntualiza.











