La danza folclórica no solo llena escenarios de color y música; también se ha convertido en un puente entre las nuevas generaciones y las raíces mexicanas. Así lo expresó Karen Morones, integrante del grupo Folklórico Mahuatzi, quien compartió la pasión y el compromiso que implica representar la cultura mexicana dentro y fuera del escenario.
Para Karen, el folclor va mucho más allá de aprender pasos o portar un vestuario típico. Cada baile, explicó, cuenta una historia y refleja la manera en que vivían generaciones pasadas, desde sus costumbres hasta su forma de vestir. En una ciudad fronteriza como Juárez, considera fundamental que niños y jóvenes mantengan ese vínculo con sus tradiciones.
“Yo creo que como mexicanos es muy importante conectar con nuestras raíces. Sabemos que el baile representa todo lo que hacían antes y el vestuario es una adaptación de cómo la gente se vestía en ese entonces. Es importante que esto se refleje en las escuelas y en los más pequeñitos para que conozcan un poco de nuestras culturas”.
La joven bailarina señaló que muchas veces las nuevas generaciones crecen influenciadas por la cultura estadounidense debido a la cercanía con la frontera, por lo que considera necesario reforzar el sentido de identidad mexicana a través del arte y la danza tradicional.
Además de asistir a presentaciones, Karen considera que conocer la historia detrás de cada cuadro folclórico es parte esencial para comprender el verdadero significado de la danza. Comentó que muchas coreografías retratan momentos históricos importantes del país y ayudan a mantener viva la memoria colectiva.
“Hay cuadros muy importantes, como el de la Revolución en Chihuahua, donde se retrata todo lo que pasó en esa época. Creo que todo está conectado con nuestra historia y nuestras raíces. Si algún día salimos del país, debemos saber explicar qué representa lo que bailamos y qué significa ser mexicano”.
Con siete años dentro del folclor, Karen aseguró que bailar se ha convertido en una parte esencial de su vida. Dijo que cada presentación representa una oportunidad para expresar orgullo por México y por Chihuahua, además de ser una actividad que le ha ayudado emocional y personalmente.
“La verdad, para mí significa muchísimo representar a México y a Chihuahua. Bailar me hace sentir muy mexicana, me ayuda a desestresarme y también me ha enseñado disciplina. Antes ni siquiera podía hablar en público y ahora puedo hacerlo; formar parte de este grupo es algo muy hermoso”.
Detrás de cada presentación existe también un importante nivel de disciplina y preparación. Karen explicó que dedica entre dos y tres horas diarias a ensayar de lunes a sábado, mientras que el grupo general mantiene prácticas constantes varias veces por semana.
Los ensayos, comentó, suelen durar entre dos y cuatro horas y se realizan principalmente lunes, miércoles y viernes, aunque en ocasiones también los sábados. Además, el grupo cuenta con una sección de formación para nuevos integrantes que practican martes y jueves.
La joven destacó que muchos de sus compañeros complementan su preparación en otras disciplinas como ballet o danza contemporánea, lo que fortalece su desempeño sobre el escenario y eleva la calidad de las presentaciones. Para ella, todo el esfuerzo vale la pena cuando finalmente llega el momento de presentarse ante el público.
Aunque el trabajo detrás del escenario puede ser agotador, Karen aseguró que cada minuto sobre las tablas compensa el esfuerzo invertido. Entre música, zapateados y vestuarios llenos de historia, los integrantes del grupo Mahuatzi continúan llevando la cultura mexicana a nuevas generaciones y recordando que el folclor sigue más vivo que nunca.











