En una época dominada por pantallas, videojuegos y espectáculos digitales, Don Zebedeo y Carmelo siguen demostrando que un par de muñecos ventrílocuos pueden arrancar las mismas carcajadas que hace ocho décadas, pues desde entonces y tras pasar por tres generaciones de la familia Martell, recorren escuelas, fiestas infantiles y eventos públicos, manteniendo vivo un arte en el que hoy son los últimos dos representantes activos en el estado de Chihuahua.
“Aquí seguimos”: Don Zebedeo y Carmelo mantienen viva una tradición familiar de tres generaciones
Si alguien pregunta quiénes son los verdaderos protagonistas del espectáculo del mago Jesús Manuel Martell, la respuesta difícilmente apuntará primero hacia el ventrílocuo. Desde hace décadas, quienes se llevan los aplausos, las risas y hasta las fotografías son Don Zebedeo y Carmelo, dos personajes que, desde su propia personalidad, continúan contando una historia que comenzó hace alrededor de 80 años en Parral y que ha pasado por tres generaciones de la familia Martell, consolidándose como uno de los espectáculos infantiles y familiares con mayor permanencia en la región.
Ocho décadas de vida sobre el escenario
Aunque hoy es el mago Jesús Manuel Martell quien les presta la voz, ambos personajes parecen tener vida propia. Don Zebedeo, el veterano irreverente, asegura que todavía no piensa en retirarse, mientras que Carmelo, con apenas cinco años “de edad”, continúa soñando con convertirse algún día en maestro de kínder.

Detrás de esas personalidades existe una historia familiar que comenzó aproximadamente hace ocho décadas con el profesor Víctor Martell, conocido en aquellos años como el profesor Martell. Fue él quien inició el camino de la magia y la ventriloquía utilizando a Don Zebedeo, además de otros personajes como Moniflays y Tito.
Con el paso de los años, la estafeta pasó a Andrés Martell, quien decidió crear un nuevo compañero para el espectáculo: Carmelo. Desde entonces ambos muñecos comenzaron a compartir el escenario, aunque el propio Jesús Manuel reconoce que el verdadero emblema de la familia sigue siendo Don Zebedeo, cuya historia se remonta a cerca de 80 años.
La tradición continuó en 1998, cuando Jesús Manuel Martell asumió la responsabilidad de mantener vivo el espectáculo familiar. Sin embargo, reconoce que al principio no estaba convencido de dedicarse a los niños.
Mi papá decía que el público infantil era el más difícil. Yo le tenía mucho respeto y prefería trabajar despedidas, baby showers y espectáculos para adultosRecordó Jesús Manuel Martell
Poco a poco, Andrés Martell comenzó a integrarlo en las presentaciones infantiles. Primero lo invitó a compartir funciones y posteriormente empezó a enviarlo solo cuando debía ausentarse por compromisos familiares.
“Cuando menos pensé ya estaba completamente metido en el espectáculo para niños”, relató.












