Juarense impulsa a músicos con discapacidad visual a través del Ensamble Braille Musical

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La música se convirtió para Luis Eduardo Castro Santisteban en mucho más que una profesión. El juarense, quien perdió la vista a los 14 años debido a un desprendimiento de retina, encontró en ella una forma de continuar creciendo y terminó abriendo camino para que otros jóvenes ciegos pudieran estudiar y desarrollarse profesionalmente en este ámbito.

A sus 27 años, Luis Eduardo es egresado de la Licenciatura en Música de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), guitarrista y director encargado del Ensamble Braille Musical, una agrupación integrada por personas ciegas que encontraron en los instrumentos una manera de expresarse, aprender y buscar espacios dentro del mundo artístico.

Su acercamiento a la música comenzó en un programa de iniciación musical para personas invidentes dirigido por el doctor Roberto Prieto. En ese espacio, niños y jóvenes con discapacidad visual tienen acceso a instrumentos adaptados y aprenden musicografía Braille, el sistema que permite a las personas ciegas leer partituras musicales mediante el tacto.

Luis Eduardo pasó por ese proceso antes de dar el siguiente paso hacia la universidad. Con el tiempo, la preparación que recibió le permitió plantearse una meta que parecía poco común en ese momento: estudiar una carrera profesional de música pese a ser una persona ciega.

Su ingreso a la UACJ marcó un precedente. Fue el primer estudiante ciego en cursar la Licenciatura en Música y su llegada obligó a construir nuevas formas de acompañamiento académico. Junto con el doctor Prieto, el maestro Darío Escobedo y personal de la carrera, trabajó en una guía y un protocolo para facilitar la formación de estudiantes con discapacidad visual.

Aquello que comenzó como una necesidad personal terminó beneficiando a otros. Después de su ingreso, tres estudiantes ciegos más pudieron incorporarse a la licenciatura con una estructura que ya contemplaba las condiciones necesarias para que pudieran desarrollar sus estudios.

Pero Luis Eduardo no quiso que su historia terminara con un título universitario. A partir de una convocatoria para apoyar proyectos musicales, planteó junto con Roberto Prieto la creación de un ensamble en el que músicos ciegos pudieran reunirse, tocar y encontrar una alternativa para desarrollarse profesionalmente.

“Yo tenía la inquietud de establecer un ensamble musical que me pudiera ayudar a mí y a mis compañeros invidentes a desempeñarnos en el ámbito laboral”, recordó sobre el origen del proyecto que posteriormente dio paso al Ensamble Braille Musical.

Actualmente, además de su trabajo como guitarrista y músico, Luis Eduardo se dedica a la enseñanza. Da clases de guitarra, piano y violín a niños y jóvenes ciegos, así como a personas normovisuales. También trabaja como docente en el Centro Municipal de las Artes y mantiene alumnos particulares.

Su vida artística tampoco se limita a la música. Actualmente participa en un grupo de danza folclórica integrado por personas normovisuales, donde él es el único integrante ciego. Antes de incursionar en esta disciplina, también compitió en fisicoculturismo y fitness entre 2018 y 2022, enfrentándose a competidores normovisuales y obteniendo segundos y terceros lugares en tres de las cuatro competencias en las que participó.

Para Luis Eduardo, cada una de esas experiencias ha significado abrir una puerta que antes no estaba abierta para las personas ciegas. “Sin querer me ha tocado abrir puertas o picar piedra, como se dice, a partir de mis logros musicales”, expresa, mientras continúa formando a nuevas generaciones y trabajando con otros músicos invidentes.

El Ensamble Braille Musical representa ahora una parte de ese camino: un grupo de personas ciegas que encontraron en la música un espacio para demostrar su talento y construir nuevas oportunidades. Entre instrumentos, partituras en Braille y ensayos, sus integrantes buscan que el escenario sea también un lugar donde la discapacidad visual no defina sus capacidades, sino donde su música sea lo que primero escuche el público.