El obispo de Zacatecas, Sigifredo Noriega Barceló, fue interceptado el jueves por un grupo de civiles armados durante una gira de trabajo que realizó por municipios de Jalisco.
El incidente ocurrió a menos de una semana del asesinato de dos hacer dotes Jesuitas en Cerocahui, Chihuahua, pero en esta ocasión no hubo vítimas que lamentar pues los sujetos armados se limitaron a realizar una revisión del vehículo y tras identificarse, dejaron continuar su camino al jerarca católico.
El obispo se trasladaba de Huejuquilla a Tempzompa, cuando se encontró con un retén en el camino, y al ser abordado se percató de que no eran elementos de la Guardia Nacional o del Ejército, sino integrantes de algún grupo delictivo.
«Ellos estaban haciendo lo suyo pues, no dejando pasar a otros grupos, me llamó la atención porque es la primera vez que me toca en vivo un suceso como ese», relató el obispo de Zacatecas a Excélsior.
Reconoció que los sacerdotes de la Diócesis de Zacatecas tienen miedo y dijo que ha dejado claro a los religiosos que no quiere mártires.
La última semana ha conmocionado a la Iglesia Católica, la cual por medio de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) ha solicitado al presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, una revisión a su estrategia de Seguridad, esto luego del asesimato de dos sacerdotes jesuitas en un templo de Cerocahui.











