‘Compañera perfecta’, el amor y terror en la dinámica de parejas

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El amor, siempre tan subjetivo dependiendo de la perspectiva. Para algunos, el idilio perfecto que inevitablemente deriva en un matrimonio agradable (o insoportable según sea el caso), para otros, es el pretexto perfecto para mantenerse solteros sin hacer consciencia de los problemas que uno tiene para vivir en pareja, recordando el proverbio popular “más vale solo que mal acompañado”. Y si a ello le sumamos la tecnología, con las apps de citas y todo lo que esto conlleva, el mar de encuentros y desencuentros resulta enorme.

Pero ¿qué pasa cuando esa primera vez, ese clic hermoso del momento en que conoces a alguien no es lo que uno pudiera creer? Compañera perfecta, ópera prima escrita y dirigida por Drew Hancock, lleva esa pregunta a límites insospechados en un relato de suspenso y humor negro que da brillantes giros mientras se da a la tarea de diseccionar la dinámica de parejas, mezclando crítica a la violencia de género con la independencia emocional y el impacto de la tecnología en las mismas de formas sorpresivas.

La adorable Iris (Sophie Thatcher) y su amoroso y apacible novio Josh (Jack Quaid) deciden darse una escapada de fin de semana a la casa de unos amigos. Pero lo que parecía un encuentro casual y divertido poco a poco va develando un misterio detrás de la aparente pareja perfecta donde nada es lo que parece y el romance de ensueño de estos dos se verá comprometido a llegar hasta mortales decisiones para ambos.

Una de las grandes virtudes del guión de Hancock es la habilidad para mezclar comedia negra con terror, thriller y si, hasta ciencia ficción, jugando siempre con las expectativas que la historia genera en la audiencia. La primera sorpresa llega pronto, cerca de 20 minutos en la cinta, y desde ahí el viaje de la Compañera perfecta se vuelve una locura llena de apariencias engañosas y estupendas actuaciones que van poco a poco alimentando este rompecabezas impredecible.