Chihuahua.- Hasta el 22 de diciembre, la Secretaría de Salud del estado tenía registrados 74 brotes del virus Coxsackie, también conocido como enfermedad de boca-mano-pie, los cuales fueron en 42 escuelas, 31 guarderías y una comunidad del municipio de Guachochi, con un total de 495 personas afectadas, en su mayoría menores de entre uno y cuatro años, grupo considerado el más vulnerable a este tipo de infecciones.
De acuerdo con el reporte oficial, los brotes están concentrados principalmente en los municipios con mayor densidad poblacional. En la ciudad de Chihuahua han detectado 26 brotes, mientras que en Ciudad Juárez, 21. Camargo registra seis casos, y Aquiles Serdán, Cuauhtémoc, Parral, Jiménez y Ojinaga presentan tres brotes respectivamente. Además, confirmaron la presencia de uno en cada uno de los municipios de Aldama, Bocoyna, Guerrero, Santa Bárbara, Guazapares y Urique, además del brote comunitario localizado en Guachochi, lo que evidencia una dispersión del virus en distintas regiones del estado, incluida la zona serrana.
Las autoridades sanitarias informaron que 49 de los brotes han sido atendidos directamente por la Secretaría de Salud, mientras que 25 han estado a cargo del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), lo que refleja la participación conjunta de las instituciones de salud en la atención y seguimiento de los casos.
En cuanto al total de personas afectadas, 233 corresponden al sexo femenino y 262 al masculino.
Por grupos de edad, 263 están concentrados en niños de uno a cuatro años, seguidos de 155 en el rango de cinco a nueve años. También han registrado 45 casos en menores de 10 a 14 años y 27 en menores de un año de edad. De manera aislada, reportaron dos casos en personas de 15 a 19 años y un caso respectivamente en los rangos de 20 a 24 años, de 25 a 44 años y de 50 a 59 años, lo que confirma que, aunque la enfermedad afecta principalmente a la población infantil, puede presentarse en otros grupos etarios.
La enfermedad boca-mano-pie es una infección viral causada por enterovirus del grupo Coxsackie, caracterizada por la aparición de fiebre, malestar general y lesiones en la boca, manos y pies. Su transmisión ocurre principalmente por contacto directo con secreciones respiratorias, saliva, heces o superficies contaminadas, lo que facilita su propagación en espacios cerrados como guarderías y planteles escolares, donde el contacto entre menores es constante.
Autoridades de salud han señalado que, si bien en la mayoría de los casos la enfermedad cursa de manera leve y es resuelta sin complicaciones graves, su alta capacidad de contagio obliga a mantener vigilancia epidemiológica permanente y a reforzar las medidas de higiene para evitar la propagación.
A nivel nacional, la Secretaría de Salud federal no cuenta con un registro consolidado de casos, ya que la enfermedad no forma parte del sistema de notificación obligatoria. En este contexto, organismos internacionales han advertido sobre el incremento de brotes.











