La 4T: narrativa, casting y la invención de la Oposición

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CDMX.- ¿De dónde nace nuestro amor por disfrutar de una buena narración? Sea una serie multipremiada, una telenovela, una película o un simple chisme de café sobre los secretos de alguna persona conocida, tendemos a disfrutar mucho de una buena narración. Las narraciones nos hacen sentir inmersos en mundos de ficción que pueden asemejarse profundamente a nuestra vida cotidiana o transportarnos a una galaxia lejana e inexistente. ¿Por qué gozamos tanto de estas experiencias narrativas?

Las narraciones y sus efectos sobre quienes las disfrutamos han sido estudiadas desde la Poética de Aristóteles hasta nuestros días. ¿De dónde viene esta fascinación? Las Neurociencias Cognitivas y las Ciencias Cognitivas han tratado de dar respuesta a esta pregunta recientemente y han afirmado que nuestro cerebro tiene una vocación narrativa intrínseca. Esta es la que nos hace crear narrativas y disfrutar de lo narrado. Cuando observamos a una pareja tomando un café a unas mesas de distancia de nosotros, nuestro cerebro es capaz de crear una narración que «inventa» el sentido de la escena, la finalidad con la que la pareja está reunida, el tipo de relación que existe entre esas personas, su situación y hasta el desenlace de la situación.

Nuestro cerebro crea narrativas sobre las personas, las cosas, los lugares, y sobre casi todo lo que percibe. Desde esta perspectiva, el «yo» sería el conjunto de narraciones que creamos de nuestra vida y que nos contamos a nosotros mismos, a nuestros hijos, a nuestra pareja, a nuestros grupos sociales, etc… El cerebro narrativo articula nuestra experiencia cotidiana en todas sus dimensiones para organizar y dar sentido a nuestra vida.Evidentemente la vida política no escapa al cerebro narrativo. La política se enmarca y se genera narrativamente en el cerebro de todos nosotros. Los «protagonistas» más visibles de la vida política: los partidos políticos y sus representantes se convierten en los actores de la narrativa pública nacional. Nuestro cerebro los va ubicando en diversas tramas, escenas, eventos, etc… y estas nos generan empatía o antipatía, atracción o repulsión, interés o desinterés.

La 4T ha establecido sistemática y repetitivamente la macro narrativa de la vida pública de los mexicanos. Toda narración se genera a partir de un proyecto, de unas metas que los personajes quieren alcanzar.