“Mi perrita Fiesta me devolvió la libertad”: la historia de Jaime y su lucha por la inclusión en Chihuahua

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Un perro guía no es una mascota, sino que se trata de una herramienta de movilidad, autonomía y seguridad para personas con discapacidad visual y para Jaime Alberto Madrid, quien perdió la vista hace 18 años tras un proceso progresivo, su perrita “Fiesta” representa justamente eso: sus ojos, su independencia y su libertad.

La vida de Jaime cambió de forma radical cuando comenzó a perder la visión, primero en un ojo y posteriormente de manera total en un proceso que, recuerda, no solo fue físico, sino también emocional, marcado por momentos de depresión y la necesidad de adaptarse a una nueva realidad.

Sin embargo, en medio de esa transformación, llegó Fiesta, una perrita guía que desde hace casi tres años lo acompaña en cada paso, permitiéndole desplazarse con mayor seguridad y confianza en una ciudad que, reconoce, aún presenta importantes retos en accesibilidad.

Fiesta llegó a su vida a través de Leader Dogs for the Blind, en Rochester, Estados Unidos, donde Jaime viajó tras cumplir con un proceso de selección que incluyó evaluaciones médicas, certificaciones en orientación y movilidad, así como entrenamiento especializado. En su caso, la perrita fue donada de manera directa.

El encuentro entre ambos estuvo marcado por un elemento emocional que para Jaime fue una señal, ya que la fecha de nacimiento de la perrita coincidió con una fecha significativa en su vida, el cumpleaños de su padre.

“Para mí fue algo muy impactante. Yo soy muy fiestero y ella se llama Fiesta… pero además coincidió con el cumpleaños de mi papá. Yo digo que él me la mandó desde arriba”, compartió lleno de sentimiento.

Aunque la conexión fue inmediata, ambos pasaron semanas en entrenamiento para fortalecer el vínculo y aprender a trabajar en conjunto. Hoy, Fiesta tiene cuatro años de edad y continúa siendo pieza clave en su vida diaria, ya que, antes de contar con ella, Jaime utilizaba bastón, sin embargo, asegura que la diferencia es significativa.

“El bastón no detecta obstáculos aéreos, no esquiva autos, no encuentra rutas. Es frío. Fiesta no. Ella es mis ojos, me da alas, me da libertad”, expresó.

A través de su experiencia, Jaime también busca generar conciencia sobre el papel de los perros guía, subrayando que no deben ser distraídos mientras trabajan. Explicó que el arnés es el principal identificador de estos animales de asistencia y que su función es vital para la seguridad de quienes dependen de ellos.

Señaló que, a nivel mundial, existen distintos tipos de perros de asistencia —como los de movilidad, alerta médica o apoyo emocional—, pero en Chihuahua su presencia es limitada, lo que contribuye al desconocimiento social de lo que es el trabajo de los perros guía.

El proceso para obtener un perro guía o lazarillo como también se conocen, explicó, es riguroso e implica desde la solicitud formal hasta evaluaciones constantes sobre la movilidad de la persona interesada. En México, la Escuela de Perros Guía para Ciegos IAP representa una opción más cercana, aunque con costos que deben cubrir los solicitantes.

Más allá de su experiencia personal, Jaime ha convertido su historia en una plataforma de concientización. A través de conferencias y talleres, comparte su testimonio y promueve el respeto hacia las personas con discapacidad, así como el conocimiento de sus derechos.

“Todos tenemos un boleto a la discapacidad. No sabemos cuándo lo vamos a usar. Por eso hay que hablar de inclusión desde ahora”, reflexiono.

No obstante, también ha enfrentado múltiples episodios de discriminación. Relató que ha sido rechazado en restaurantes, hoteles e incluso en plataformas de transporte como Uber, donde conductores se niegan a brindarle servicio por ir acompañado de su perrita.

Además, denunció intentos de cobros adicionales en hoteles, pese a que la legislación prohíbe cargos extra por animales de asistencia. “Es un delito, pero mucha gente no lo sabe. Falta cultura, falta difusión, falta empatía”, lamenta.

A esto se suma la falta de infraestructura accesible en la ciudad de Chihuahua, donde las banquetas están en mal estado, las rampas son insuficientes y el transporte poco incluyente limita la movilidad de muchas personas que se encuentran con una condición de divinidad visual y sobre todo motriz.

Por ello, Jaime insiste en la necesidad de fortalecer la educación en inclusión, desde el aprendizaje de lengua de señas mexicana hasta la correcta aplicación de leyes y manuales de accesibilidad.

De esta manera, plantea la creación de una escuela de entrenamiento de perros guía en Chihuahua, que permita ampliar el acceso a este tipo de apoyo y fomentar la formación de entrenadores especializados, ya que, actualmente en la capital ya hay escuelas de adiestramiento, pero en ninguna entrenan a perros para ser guías.

Mientras tanto, él y Fiesta continúan recorriendo juntos la ciudad, demostrando que la discapacidad no es una limitante, sino una condición que exige una sociedad más empática, informada e incluyente.