Con las decisiones recientes sobre el aborto, el control de armas, la libertad religiosa y el medio ambiente, la Corte Suprema de Estados Unidos reafirmó una vez más su papel central en el país.
Los nueve jueces no son elegidos, sirven de por vida y hasta hace poco todos eran hombres blancos. Pero sus acciones han ayudado a definir el estilo de vida de los estadounidense durante más de dos siglos.
¿Qué hace la Corte Suprema?
En esencia, el tribunal decide si las leyes y las acciones del gobierno son constitucionales y describe la amplitud y los límites del gobierno.
Cuando un caso llega a la Corte Suprema, generalmente a través de un proceso de varios años, es importante porque el precedente que establece la opinión de la mayoría es el estándar por el cual se miden las leyes futuras. Eso se debe al principio de «stare decisis», en latín para «respaldar una decisión», donde un tribunal actual debe estar sujeto a fallos anteriores.
¿Son definitivas las decisiones de la Corte Suprema?
Sí, en el sentido de que no pueden ser revocados por otro cuerpo.
Pero no, en el sentido de que la corte puede anular o cambiar su propio precedente con el tiempo, como lo hizo con decisiones que permitieron la segregación racial o con la revocación del mes pasado de la decisión de 1973 en Roe vs. Wade, que garantizaba el derecho constitucional a abortar.
¿Puede el Congreso anular las decisiones?
No directamente, pero el Congreso puede aprobar leyes que respondan a sentencias.
Por ejemplo, el tribunal dictaminó en 2007 que Lilly Ledbetter no había presentado una queja por discriminación de igualdad salarial dentro del período de tiempo permitido (porque no descubrió la discrepancia hasta años después). El presidente Barack Obama firmó una ley en 2009 que eliminó esas restricciones anteriores.
¿Qué hay de reformar la Constitución?
La Corte Suprema interpreta la Constitución, por lo que la enmienda del documento cambia la forma en que la corte puede fallar. Pero enmendar la Constitución es una tarea política hercúlea que requiere, en teoría, un apoyo público masivo, que no existe para ninguno de los dos partidos en este momento.











