Nuevo Casas Grandes.— Lo que inició en mayo de 2023 como una intervención “urgente” para recuperar el control tras el desafío del crimen organizado, se ha convertido hoy, a 32 meses de distancia, en una crisis de inseguridad y vialidad sin precedentes en Nuevo Casas Grandes.
A dos años y ocho meses de que la Dirección de Seguridad Pública Municipal y la Policía Vial fueran disueltas, la ciudad sigue sumida en la incertidumbre, sin una corporación propia.
El 3 de mayo de 2023, tras el hallazgo de un hombre ejecutado en el Arco de Seguridad de Casas Grandes, el Gobierno del Estado tomó una decisión: desarmar a los 86 agentes municipales de Nuevo Casas Grandes y someterlos a pruebas de confianza.
En aquel entonces, el fiscal César Jáuregui Moreno y el secretario de Seguridad, Gilberto Loya Chávez, en un operativo sorpresa reforzado por elementos del Ejército Mexicano y de la Guardia Nacional con 150 elementos en total, prometieron que la seguridad regresaría a las comunidades.
Mientras los agentes estatales y militares patrullan esporádicamente para delitos de alto impacto, la vida cotidiana de los ciudadanos ya no ha sido la misma.
En la ciudad se observa la falta de agentes de Vialidad y Tránsito, pues durante estos 32 meses, las calles de Nuevo Casas Grandes se han convertido en tierra de nadie.
Al no haber agentes municipales, no hay campañas de prevención ni vigilancia en las zonas escolares o cruceros peligrosos, dejando a los peatones y conductores a su suerte.
Los sectores productivos y la ciudadanía en general han clamado por el regreso de una fuerza policial cercana y preventiva.











