El investigador con más aportaciones en el Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII) en el estado de Chihuahua, el doctor Jorge Luis García Alcaraz, aseguró que sector maquilador de Ciudad Juárez tiene mucho potencial para seguir creciendo, pero deberá confiar en su mayor activo: sus trabajadores, quienes se encuentran entre los más talentosos del mundo, consideró.
Con 524 aportaciones académicas, de las cuales 376 son documentos publicados en plataformas científicas como Scopus (una de las mayores bases de datos de resúmenes y citas de literatura científica), y el resto (tan importantes como las primeras), corresponden a la difusión de la ciencia y la tecnología en conferencias o congresos.
Originario de una pequeña comunidad de Huetamo, Michoacán, donde se trabaja la tierra, se hace queso y se ordeñan las vacas, el doctor ha recorrido Europa y Asia, experiencias que le han permitido comparar modelos de trabajo.
Estudió Ingeniería Industrial en el Instituto Tecnológico de Colima, donde laboró siete años en la industria, y cursó la maestría en la misma institución, mientras su esposa realizaba una especialidad en Medicina Familiar. Para el doctor, sus hijos y su familia siempre han sido su motor e inspiración.
Su carrera académica lo ha llevado a construir una red internacional de colaboración científica que ha sido clave en su productividad. Explicó que en 2017 el Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías (Conhacyt) impulsó redes temáticas que unieron a investigadores de todo el país que trabajaban en un mismo desarrollo. Al concluir el financiamiento nacional, las redes buscaron recursos en el extranjero.
“Para mí el secreto está en crear los contactos y crear las redes de trabajo. (Al terminar el financiamiento dije) y si trabajo con los árabes, con los kuwaitíes que tienen dinero, con chinos o taiwaneses. Yo me dedico a la investigación y ellos a la gestión. Y eso es lo que hemos hecho aquí”.
Hoy colabora con investigadores de México, España, China, Turquía, Colombia, Irán, India, Azerbaiyán, Estados Unidos, Arabia, Brasil, entre otros países. Por ello, el componente internacional está presente en sus 376 publicaciones científicas.
Su formación incluye cinco doctorados: el primero en el Instituto Tecnológico de Ciudad Juárez en Ciencias de la Ingeniería Industrial; el segundo en la Universidad de La Rioja en Innovación e Ingeniería de Producto y Procesos Industriales; el tercero en la Universidad Pública de Navarra en Ciencias y Tecnologías Industriales; el cuarto en la Universidad de Zaragoza en Ingeniería Mecánica; y el quinto en la Universidad de Lleida en Ingeniería y Tecnologías de la Información.
Además, creó en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), el Doctorado en Ciencias de la Ingeniería Avanzada, convencido de que “el doctorado es el medio para generar un investigador que pueda resolver problemas”.
Al comparar su experiencia europea con la mexicana, explicó: “Ellos trabajan menos, pero lo hacen juntos”.
En los laboratorios europeos era casi ritual reunirse dos veces al día para discutir avances y resolver problemas en equipo, recordó. “Sabíamos qué estaba haciendo el otro, qué problemas tenía y cómo le ayudábamos. Íbamos todos juntos por un bien común”.
Reconoció que introducir esa cultura en México no ha sido sencillo, sobre todo, por los procesos administrativos y burocráticos que llegan a frenar la innovación.
Sin embargo, aseguró: “Aquí (en Juárez) hay muchísimo potencial para crecer. Los europeos tienen la triple hélice: gobierno, universidades e industria; todos tenemos que crecer juntos”.
Para García Alcaráz, el ingeniero industrial “es el doctor de la industria, así como el médico es el doctor de la salud” y tras 18 años de docencia, investigación y vinculación en la UACJ, afirma que el futuro del sector es prometedor, pero si se toma en cuenta a su capital humano.
Doctor, ¿qué potencial tiene el sector maquilador en Juárez? “Muchísimo, realmente la mano de obra de Juárez es de las más calificadas. Somos muy innovadores los mexicanos, movemos, cambiamos y probamos. No nos afecta tanto el fracaso; si no salió, le volvemos a mover. La resiliencia que tenemos los mexicanos, el sistema de innovación es rapidísimo”.
E hizo un llamado directo a las empresas: “Que aprovechen a su gente y la dejen trabajar”. Consideró que muchas veces el exceso de supervisión y trámites retrasa los procesos. “He visto que el gerente mexicano no deja al trabajador ser, no lo deja trabajar”.
“Aquí hay una línea de producción de cinco personas, y está el supervisor el subsupervisor. Me ha tocado estar en Corea donde un supervisor tiene 100 personas y es un facilitador. Aquí dice el trabajador, necesito material, y le responden: sí, deja lleno el registro o vamos a pedirle a fulano, pero está en reunión, hasta que salga. Y la línea parada”.
A su juicio, los trabajadores tienen la experiencia suficiente para ofrecer soluciones a las empresas: “Una persona tiene 10 años trabajando en esa máquina y te dice que puede mejorarse cambiando esto; escúchalo, sabe más que tú, tiene 10 años, tú nada más pasas por ahí cinco minutos en un día”.
Muchos hombres que han dedicado su vida al conocimiento, son también los más humildes porque reconocen que la valía de las personas no está en sus títulos, y que el verdadero saber se demuestra cuando se aprecia el talento y la dignidad de cada persona.
Y con el doctor Jorge Luis García Alcaraz, el investigador más productivo de todo el estado y nivel 3 del SNII, otorgado a trayectorias excepcionales y líderes en su campo, no fue la excepción y (sin saberlo) finalizó con una gran lección de vida.
“Y a los trabajadores (les diría) que hablen, ellos tienen las soluciones, pero nuestro ego como gerentes o como ingenieros no nos deja escucharlos. Somos iguales, yo tuve más oportunidades o las aproveché mejor que ellos, pero eso es todo. Escucharlos es lo que debemos hacer”.











