En Ciudad Juárez, el abandono de animales no solo se refleja en los perros que deambulan por las calles. También llega hasta las puertas de personas que, como Sofía Alvarado, han convertido el rescate en una responsabilidad cotidiana. Desde su refugio Perritos Felices, atiende actualmente a 42 perros, aunque no todos permanecen en un mismo espacio.
Alvarado explicó que alrededor de 30 de los animales se encuentran distribuidos en casas de sus hijos y en su propio domicilio, mientras que el resto son perros que permanecen en la calle y a los que procura alimentar todos los días. Su labor comenzó de manera gradual, cuando su hija empezó a llevar animales a casa hasta que la familia terminó involucrándose por completo en el rescate.
La necesidad de ayudar surgió, dijo, al encontrarse cada vez con más perros que necesitaban atención. Cuando alguno llega en malas condiciones, procura llevarlo al veterinario y posteriormente difunde fotografías para intentar localizar a sus propietarios. Si nadie responde por ellos, terminan incorporándose al refugio.
Mantener a tantos animales representa un esfuerzo económico constante. La familia no recibe apoyo de instituciones y los gastos salen principalmente de los ingresos de Sofía y de su esposo, quien está pensionado. Además, ella realiza labores de limpieza en el salón de manicura de su hija y destina parte de ese dinero a la alimentación de los perros.
En lugar de alimentarlos únicamente con croquetas, la familia prepara diariamente comida para los animales. Utilizan alrededor de siete kilos de arroz y compran carne molida para preparar albóndigas y otras porciones que distribuyen entre los perros, una rutina que se repite todos los días y que representa una parte importante de su presupuesto familiar.
Uno de los mayores problemas que enfrenta, relató, es que algunos vecinos adoptan perros y posteriormente los abandonan. Cuando esto ocurre, los animales terminan nuevamente en la calle y, en ocasiones, llegan hasta su casa, donde ella asume la responsabilidad de alimentarlos y buscar una solución.
“Mi pancarta dice: no son perros callejeros, son perros de dueños desgraciados que los abandonan”, expresó Alvarado, quien considera que mientras continúe el abandono irresponsable, será difícil reducir la cantidad de animales que sobreviven en las calles de la ciudad.
Ante este panorama, la rescatista pidió a la ciudadanía actuar con responsabilidad antes de adquirir una mascota y considerar la adopción como una alternativa. También llamó a las autoridades a reforzar las medidas contra quienes abandonan o maltratan animales, pues detrás de cada perro que termina en la calle hay una historia de descuido que, en muchos casos, termina siendo atendida por familias que ayudan con sus propios recursos.











