“Perla”, quien es usuaria de CEJUM, relató el calvario que vivió tras llegar a Ciudad Juárez en busca de una mejor calidad de vida. Llena de sueños y oportunidades arribó a esta frontera con la promesa de un trabajo bien remunerado, lo que le permitía vivir bien y al mismo tiempo apoyar a sus padres, quienes son personas mayores y radican en otro estado.
Al poco tiempo de ingresar a trabajar, las cosas empezaron a cambiar y el ambiente se tornó difícil para Perla, pues sus superiores la empezaron a hostigar y acosar. “Bueno, yo sufrí violencia laboral, también acoso sexual, trabajaba en el área de seguridad, tengo estudios a nivel maestría, pero me afectaron a un nivel tan fuerte psicológicamente que me quedé prácticamente sin dinero para comer”, platicó Perla.
Señaló que ella ganaba bien, tenía una vida económica estable, pero le afectó muchísimo el acoso laboral de sus jefas y del jefe del área de seguridad que la “tumbaron” y cayó en una depresión muy fuerte.
El acoso laboral que enfrentaba era que sus superiores mujeres constantemente le señalaban que no hacía nada bien, siempre estaban detrás de ella hostigándola, amenazándola con que la iban a despedir. Por otra parte, le inventaron calumnias al no acceder a salir con un superior masculino.
“El hombre este, como yo no le hice caso, también fue hostigamiento y como físicamente no me pudo hacer nada porque un compañero siempre me defendió, fue difamarme, en el ámbito donde yo estaba, mis instructores, gente que me conocía le creyeron porque es tan manipulador que envuelve a la gente, no se dan cuenta”.
La violencia, el acoso y hostigamiento fueron tan fuertes, que no la despedían para evitar remunerarla de la manera indicada. “No querían correrme, pero estas muchachas que eran mis jefas lo llevaron al extremo que dije: prefiero mi seguridad que el dinero”, relató.
Al encontrarse sola en esta ciudad, duró varios días sin levantarse de la cama luego de ese suceso que marcó su vida, pues durante un año fue víctima de un mal trato por diversas personas que la hicieron creer que no servía para nada y además dañaron su imagen frente a otras personas.
Perla tomó la decisión de acudir al Centro de Justicia para las Mujeres Maricela Escobedo, y agradece a todo el personal, pues asegura que nunca esperó recibir el apoyo que le han brindado.
“Cuando yo fui a CEJUM la verdad fui únicamente para sentirme segura, nunca esperé que me fueran a dar atención psicológica, inmediatamente desde que entré yo sentí ese cobijo que yo estaba buscando. Mi sorpresa fue que sí me apoyaron inmediatamente para lo del Banco de Alimentos, Ministerio Público, la psicóloga”.
Señaló que pese a haber tenido un ingreso económico fuerte y una estabilidad para sostener sus gastos, hubo momentos en que no tenía dinero ni para comer. “Me acuerdo una vez que no tenía ni para comer, fui y no tenía para ir y me dijeron: ‘Nosotros te mandamos Uber y lo pagamos’.
“Fui, no había cenado, no había desayunado y ahí tienen sándwiches y jugos”. Recalcó que para las personas que no han pasado por esta situación no es mucho, pero para ella significó que pudo comer ese día en la mañana.
Posteriormente dejó de ir a CEJUM, pues encontró un trabajo temporal que duró dos semanas y luego regresó al centro a venderles buñuelos, pues ella sabe cómo hacerlos. “Me compraron y una señorita me dijo: ‘Oye Perla, van a hacer una feria del emprendedor, ¿quiere ir?’ y le dije: ‘Sí, sí quiero’”.
Indicó que hubo un momento en donde se sintió muy desprotegida y pensó que en CEJUM no la apoyarían adecuadamente, “que me darían atole con el dedo”. “El acompañamiento ha sido muy consciente, muy empático, no sé quién las capacita, pero quiero felicitarlas porque entienden cómo uno llega sin armas para defenderse de nada; psicológicamente llegas mal y te arropan, te dan seguimiento, te apoyan a cada mujer”.
Perla resaltó el trabajo que realizan las personas que colaboran en CEJUM y comentó que se recibe un trato digno desde que entras, pues incluso la recepcionista recibe a las usuarias de una manera muy humana. Actualmente Perla está recuperando su vida, su seguridad, y afirmó estar recuperada en un 70 por ciento.
Señaló que ingresará sus documentos al Banco de Alimentos y enviará su currículum, pues reconocieron su preparación y espera pronto recibir una oferta laboral que le permita recuperar su vida totalmente.
“Yo sí quiero darle las gracias a CEJUM porque todas las señoritas nos apoyan”. Cabe señalar que la demanda por acoso sexual no pudo ser procesada, pues no hubo tocamientos; sin embargo, sufrió de comentarios de su físico, de su persona e incluso difamación.











