Desde la década de 1990, el Arroyo del Tapo ha sido escenario de una transformación constante por el crecimiento urbano, la extracción de materiales y la construcción de infraestructura en el poniente de Ciudad Juárez. Un recuento difundido por Sierra de Juárez muestra, mediante imágenes, cómo ha cambiado el sector hasta llegar a las condiciones actuales.
En 1991, los asentamientos de Anapra eran dispersos y se mantenían alejados del arroyo, aunque ya existían zonas destinadas a la extracción de materiales. Con el paso de los años, el crecimiento de la ciudad llevó nuevas construcciones y vialidades hacia el área.
La vulnerabilidad del sector quedó expuesta en 2006, cuando una tromba provocó cuatro muertes, afectó más de 500 viviendas y obligó a trasladar a cerca de mil 200 personas a albergues.
A esta transformación se sumó la construcción del Periférico Camino Real, que modificó el terreno y los escurrimientos en el entorno de la Sierra de Juárez. Posteriormente, la apertura de nuevas vialidades y la extracción de materiales intensificaron los cambios en el Arroyo del Tapo.
Nuevas construcciones
De acuerdo con Sierra de Juárez, en 2025 se instaló un cuartel de la Guardia Nacional sobre el lecho del arroyo y este año señaló la promoción municipal del asentamiento Adición La Conquista en la misma zona.
La organización también cuestionó los posibles efectos de la prolongación de la avenida 16 de Septiembre, proyecto planteado para conectar con el Puerto de Santa Teresa y facilitar el paso de transporte de carga.
Sierra de Juárez sostiene que las modificaciones acumuladas deben ser consideradas antes de autorizar nuevas obras, debido a la función que cumple el cauce para el manejo de escurrimientos y a los riesgos que representa su ocupación.











