La desintegración familiar y la exposición constante a conductas delictivas son algunos de los principales factores que influyen para que adolescentes se involucren en actividades ilícitas, señaló el vocero de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal, Adrián Sánchez.
El funcionario explicó que una parte importante (pese a que no precisó cifras) de los jóvenes que son detenidos por la comisión de algún delito provienen de hogares donde no existe un núcleo familiar estable, ya sea porque sus padres fallecieron, están ausentes o enfrentan otras circunstancias que impiden brindarles acompañamiento.
“Muchos de los jóvenes involucrados en algún delito vienen de familias disfuncionales; no está el papá, no está la mamá o viven con otros familiares porque perdieron a sus padres”.
Indicó que la falta de una red de apoyo dentro del hogar dificulta que los adolescentes cuenten con orientación y supervisión, lo que aumenta el riesgo de que sean atraídos por conductas delictivas o grupos relacionados con actividades ilegales.
Sánchez añadió que el entorno en el que crecen también tiene un peso importante en la formación de los menores, especialmente cuando dentro de sus propios hogares existen problemas relacionados con el consumo o la venta de drogas.
“Ellos viven en un entorno donde hay consumo y venta de drogas, por lo que poco a poco van normalizando esas conductas y dejan de verlas como algo ilícito”.
El vocero explicó que, al convivir diariamente con estas prácticas, algunos adolescentes llegan a percibirlas como parte de su vida cotidiana, sin dimensionar las consecuencias legales y sociales que representan.
Ante esta situación, hizo un llamado a fortalecer la participación de las familias y de la sociedad para prevenir que niños y adolescentes sean expuestos a ambientes que favorezcan la delincuencia.
“Es importante que todos entendamos que el consumo y la venta de drogas son ilegales, no son normales y deben denunciarse para evitar que más jóvenes sean afectados por ese entorno”.








